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Java Jacket: el invento que revolucionó la manera de tomar café

La semana pasada, mis coffee lovers, realicé  un viaje de Oklahoma a Texas, antes de “coger carretera”, hice una parada  para comprar un café.

Me puse súper feliz, porque mi coffee shop favorito estaba abierto, y  salí de ahí con un vaso repleto de café rumbo al “estado de la estrella solitaria”.

Durante gran parte del trayecto, y, recargando café en cada autoservicio, pude sostener el vaso en la mano, sin que se derramara, a pesar de la temperatura.

Fue ahí, en ese preciso momento, cuando le agradecí a Jay Sorensen haber tenido la sencilla, pero útil idea de inventar el “Java Jacket”.

Y, por supuesto, se ganó el pase para estar en la serie de artículos acerca de las personas que han impactado o innovado en el mundo del café.

Java Jacket

Es  una funda de cartón, que  se pone en los vasos de papel para poder sostenerlo fácilmente, sin quemarnos las manos.

Este brillante invento fue toda una revolución, pues se convirtió en una solución práctica para este problema cotidiano.

Jay Sorensen

Para yo haber tenido un viaje tan placentero, con mi vaso de café caliente en las manos, Jay Sorensen, debió de sufrir hace 31 años un desafortunado accidente.

En el año 1991, a este agente inmobiliario no le estaba yendo muy bien en su carrera; y,  como al “dedo chiquito todo se le pega”,  un día, Sorensen iba a cumplir con su rutina de recoger a su hija al colegio cuando; en el camino, hizo una parada para comprar un café.

Jay agarra su café caliente y se monta en su carro. Pero en una intersección debió maniobrar y dada la dificultad de sostener el vaso con una mano se derramó el café sobre las piernas.

Jay Sorensen. FOTO: negociosyemprendimiento.org

Este desafortunado incidente fue el que despertó el ingenio de Sorensen, quien  empezó a buscar ideas para hacer más sencillo trasladar un  vaso de café caliente.

El proceso

La primera idea fallida, por ser poco práctica para las cafeterías, fue la creación de vasos de café con una funda incorporada.

Luego, experimentó inspirándose en la absorción de las toallas de papel y en los cartones que se utilizan en las tintorerías para poner en los cuellos de las camisas.

Esta vez, el intento fue exitoso y creó una funda  independiente para añadirla a los vasos de cartón que aislaba el calor. Él tenía tanta confianza en su invento que tomó la decisión de patentarlo.

Sin embargo, Jay se pasó dos años hasta que se decidió a pedir un préstamo a sus padres y destinar una inversión de 20 mil dólares y un equipo de cuatro personas para echar mano a la obra.

Y, mis coffee lovers,  ¡los resultados no se hicieron esperar! Sólo el primer año, Jay dominaba el mercado y logró vender 250 millones de cartones, facturando ocho millones de dólares.

Starbucks

Jay iba a lo grande, y no le templó el pulso para  presentarle su invento  y negociar con la cafetería Starbucks.

Este ingenioso hombre estaba claro en lo que quería. Su meta era licenciar los derechos de fabricación de las fundas; sin embargo, Starbucks tenía en mente ser dueño absoluto del invento.

Al no llegar a un acuerdo, Starbucks comenzó a trabajar en su propia versión de fundas para tazas de café.

Cambio de planes

Esta situación cambió todos los planes de Jay Sorensen, y ya no buscarían licenciar la patente, sino que él mismos produciría las fundas para proveerlas a las diferentes cafeterías.

Con “Coffee People” Jay concretó su primera venta y con el dinero obtenido se enfoca en producir más fundas y en el alquiler de un puesto en el “Coffee Fest” en Seattle, la mayor feria-exposición de cafeterías en el mundo.

A pesar de no haber conseguido un buen lugar en la feria,  la gente estaba “loca” con el invento y, en apenas unas horas, logró concretar muchísimos pedidos de Java Jacket.

“Nos presentamos en el ‘Coffee Fest’ de Seattle, y, antes de que estuviéramos listos, nos rodearon… Nos quedamos viendo como diciendo: ‘¿Qué sucede aquí?’… Todo lo que llevábamos en la camioneta lo vendimos en los primeros 15 minutos y nos llevamos pedidos de 150 tiendas,” dijeron Jay y  su esposa Colleen.

Expansión

Luego de su participación en la feria,  la historia cambió y  el negocio  casero comenzó a crecer  descomunalmente.

Los pedidos no paraban, en seis meses diariamente despachaban más de 100 cajas de fundas, por lo que se hizo necesario conseguir una bodega para poder dar abasto con el negocio.

Luego, Jay empezó a personalizar  la  Java Jacket con el logo de las cafeterías. El negocio siguió creciendo hasta el punto de vender por días más de dos millones de fundas.

Legado

Si se preguntan qué pasó con Starbucks, les cuento que ellos también lograron conseguir una patente de sus propias fundas bajo el nombre de “Coffee Clutch”.

También,  les cuento que la compañía de fundas para vasos de café de Jay es una de las cuatro empresas que más venden este producto  en todo Estados Unidos

Con el crecimiento de la empresa, se añadieron a su catálogo versiones del producto más ecológicas, fabricadas con papel kraft natural o 100% reciclable.

Además,  por ser un invento genial y a la vez sencillo,  la Java Jacket se exhibe, junto a otras obras, en el Museo de Arte de Nueva York en una exposición que lleva por nombre “Obras Maestras Humildes”.

Y fue así, mis coffee lovers, como esa idea sencilla nos hizo la vida más fácil  a todos, revolucionó la manera de tomar café, y convirtió a Jay Sorensen en millonario.

¡Hasta la próxima colada!