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El origen del café: entre historias de cabras alegres y luchas con piratas

Los árabes fueron los primeros en extraer los granos del café

A la mayoría de los mortales nos gusta disfrutar de la delicia de tomarnos un buen café, pero ¿conoces el origen de estos granos mágicos que tanta satisfacción y felicidad le brinda a nuestro paladar?

La historia empieza en el Cuerno de África, en Etiopía, donde el cafeto, nombre de la planta que produce el café, tuvo su origen, probablemente, en la provincia de Kaffa.

Pero cuidado, no se me confundan, que fueron los árabes los primeros en extraer los granos del café, de quienes también se cree, fueron los que implantaron la costumbre de beberlo, motivado por la prohibición del islam de ingerir alcohol.

De lo que no cabe duda es que el café se cultivaba en Yemen, un país bicontinental situado en Oriente Próximo y en África, ya en el siglo XV y, es probable, que mucho antes.

Diversas historias del café 

Existes muchísimos relatos, algunos de ellos muy creativos, pero poco probables, acerca de cómo se descubrieron los magníficos atributos del café. Por eso, para contarles esta historia, consultamos diferentes fuentes confiables como la Organización Internacional del Café.

Según cuenta uno de esos relatos, a un pastor de cabras etíope le asombró lo “happy” del comportamiento de sus cabras después de haber mascado cerezas rojas de café. Tras observar este comportamiento, decidió también él mismo ingerir y probar las bayas de la planta, sintiéndosetambién lleno de energía.

Pero les cuento que, después que los árabes le cogieron el “gustico” al café, tenían una rigurosa política de no exportar granos fértiles, con la mala intención de que no se pudiese cultivar en ningún otro lugar.

Lean como es el asunto, el grano de café es la semilla del cafeto, pero cuando se le quitan las capas exteriores se vuelve infértil.  Muchos fueron los intentos que se hicieron para lograr llevarse algunos cafetos o granos fértiles, pero esa carrera la ganaron, por fin, los holandeses en 1616, quienes consiguieron llevarse algunos a Holanda y allí los cultivaron en invernaderos.

¿Cómo llega para este lado? 

Ya para esta parte del mundo, la primera referencia de que se tomaba café en América data de 1668 y, después de esa fecha, se abrieron establecimientos en Nueva York, Filadelfia, Boston y algunas otras ciudades de Estados Unidos.

Pero cuando el café se empezó a cultivar en América fue en el decenio de 1720. La historia de su llegada a estos lares no es menos fascinante, yo diría que digna de un episodio de la serie Lupin en Netflix.

Les cuento que todo empezó cuando un oficial de la marina francesa de servicio en Martinica adquirió un cafeto, lo puso en una caja de cristal y se lo llevó con él en un viaje por mar de vuelta.

Para proteger tan preciado grano, el hombre tuvo que luchar hasta con piratas. La naturaleza también estaba conspirando con que el café llegue a Norteamérica y hubo que amarrar el cafeto para que una fuerte tormenta no se lo llevara.

El café era lo más importante 

Cafeteros, pero la cosa no termina ahí… Nuestro héroe se vio obligado a enfrentarse con un enemigo a bordo que tenía envidia y trató de sabotear el arbusto, hubo una pelea violenta en la que una de sus ramas se quebró, pero el cafeto sobrevivió a todo ello.

Después de esos incidentes, el buque quedó inmóvil por falta de viento y se racionó el agua potable.

Nuestro valiente marino lo tenía bien claro, lo más importante, hasta por encima de su vida, era protegerel preciado grano, por lo que, cedió al cafeto la mayor parte del agua que le correspondía.

El cafeto sobrevivió y él también, logrando así cumplir con su misión de traer a esta parte del mundo, sano y salvo, el fruto que nos permitiría disfrutar de la bebida de los dioses.

Si les soy sincera, la verdad es que la historia del origen del café es medio mítica y fabulosa, pero digna de la grandeza de tan maravillosa bebida.

¿Ya colaron?

¡Pues hasta la próxima colada!